sábado, 17 de octubre de 2015

Como dos completos desconocidos

Y ya nada volvió a ser como antes. Tu y yo, nosotros, volvimos a ser desconocidos, que durante un tiempo se conocieron (o hirieron) muy bien. No me preguntes por qué o cómo, pero uno de los días mas tristes de mi vida fue aquel en que nos cruzamos y nos dimos dos besos en lugar de uno. No sé si me explico. Que aquel día nos miramos era todo maquillaje. Estábamos ausentes cariño. Tan quemados, tan perdidos. Y yo te hubiese dicho que te seguía buscando cada noche. Que aún tarareao nuestra canción cuando estoy sola. Que aún ojala nosotros. Pero porque iba a decirte yo nada, si ya lo habiamos perdido todo. Todo, que se dice pronto, tan rápido como perdimos aquello. Y recuerdo cuando me decías que cuidado, que eras un precipicio y yo tenía tendencia a resbalar. Hasta lo insalvable, hasta esas ojeras que ya ni maquillarme puedo, porque hay cansancios, hay ojeras, hay heridas que marcan el brillo de los ojos. Que mas da o a quién le importa que siga perdiendo en este no saber que hacer, si olvidarte o desangrarme un poco mas, con la esperanza de que vuelvas, y me digas al oído, que nadie ha sabido quererte, o escribirte, o quizás romperte, mejor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario