Decides no decir más,solo actúas empezando a andar por aquel largo y absurdo sendero que no aflora ni una piedra. De golpe, te das cuenta que lo que a simple vista parecía un camino sencillo, en línea recta se empieza a complicar con lo peor que puede haber, una pequeña cuesta que consigues superar con una mínima gota de sudor, pero interiormente dice "todo sea por llegar". No todo acaba ahí, el camino continúa y la prisa apremia pero cada vez los inconvenientes son más grandes, de repente, así de la nada un gran agujero negro, si exactamente una zanja, la única alternativa es retroceder para coger carrerilla y saltar con el resto de fuerzas que te quedan y sí, sirve de algo. Conseguí saltar unas tres zanjas, ya que lo siguiente que apareció de la nada fue un gran agujero negro de tamaño indescriptible, que ni aún retrocediendo miles de metros saldrías airoso de aquel espantoso agujero negro y mi genial idea fue desistir, pero era una lucha entre la derrota y el orgullo, por una vez ganó el orgullo de continuar, así que me giré hacía cualquier lado para ver si la solución estaba cerca o debía desistir de aquel sueño que mi cabeza había organizado. Efectivamente encontré unas maderas que eran útiles para construir un puente, que atravesara por completo aquel agujero, pero no se permiten fallos, porque de haberlos la gravedad del agujero me absorbería por completo.
Tardé días, semanas, meses e incluso años para lograr aquel decente y "maravilloso" puente de madera que me hiciera cruzar al otro lado. Satisfactoriamente cruce y me apresuré corriendo de la manera más vil posible a la ciudad que había a lo lejos, pero esta vez sí, mi última vez fue encontrarme un muro gris, espantoso y horripilante, que era el cuál separaba la ciudad de mis sueños o mejor dicho la ciudad que uno quiere, y fue justo ahí en ese instante cuando desconecté por completo y me di cuenta que todo era un sueño con parte de realidad, reaccioné de tal manera que decidí ver el porque todo aquello y la verdad es que es tan simple como imposibles en la vida.
Demasiados soñamos con un mundo sin dolor, con una ciudad donde empezar de cero, pero el simple hecho es que ni nosotros nos damos cuenta que vayamos donde vayamos, corramos hacía donde corramos y soñemos con la más maldita perfección no hay ningún lugar al que no puedas llegar sin superar piedras cada vez más grandes, porque eso resulta ser la vida, el traspasar paredes, escalar muros, subir cuestas y saltar zanjas siendo consecuentes de que miles de veces caeremos en el más profundo pozo, pero sin eso la vida no sería vida, sería simplemente facilidad.

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