Algunos percibimos de manera tonta el fin,sopesando que podremos intervenir como aquellos grandes escritores que han triunfado en la literatura y llevan a cuestas una gran carrera literaria e intervenir para cambiar una palabra que desate otro desenlace el final feliz que esperamos al acabar las cosas, triunfando de manera exitosa como aquel que gana un Oscar por una gran película que han visto más de un millón de personas, pero nuestro intelecto y nuestras manera no son capaces de cambiar un simple guión o historia que alguien que la escribe si podría hacer y por ello nos odiamos a tal punto de echar la culpa a la más mísera palabra que pudimos mencionar sin daño de ofender, pero la realidad y la verdad de la cuestión es que todo lo que empieza de la mejor o peor manera posible acaba terminando cruelmente y es todo un milagro que acabe como lo imaginamos, y menos tenemos la capacidad de cambiar el destino, porque aquello que se escribe paso a paso y de manera lenta o al revés fugazmente y de récord no hay persona ni fuerza humana que lo cambie.
Nosotros, si tu y yo, somos la oposición al claro ejemplo que siempre se da, yo la imperfección y tu la inmadurez tardía que ni a balas disparadas empieza su camino hacía la inmadurez. Caso IMPOSIBLE de resolver, y menos de llegar a algo que ni tú ni miles de personas aceptan como algo en mitad, siempre dais el punto de vista hacía lo negro y hacía lo blanco, jamás paráis en la mezcla de color entre ambos, el gris, el llamado punto intermedio que nadie percibe y que muy pocos tienen la sensibilidad para saber que esta ahí y que no se utiliza, llamado solo en situaciones de excusas e irrelevancias. Viviremos al límite pero en ese punto medio,cada uno desplazándose hacia su esquina, para llevar vidas completamente paralelas y para hacer de ese fin de comienzo, de las líneas que jamás se escribieron por alguien cualificados y que jamás un bolígrafo de tinta plasmará en un papel algo sencillo y bonito.
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