viernes, 9 de agosto de 2013

El punto intermedio designa caminos paralelos.

Los comienzos empiezan por un principio escrito a cada línea que determina la inseguridad de los primeros pasos,esos que temen un tropiezo en la primera letra de cada palabra y que conducirían al fin de la infinidad de párrafos que se podrían construir con hechos y palabras sin sentido.Las líneas se escriben letra a letra, palabra por palabra formando un conjunto que por sí solo y sin necesidad de intervención en caso de desorden lingüístico necesitaría la intervención de un narrador, o valiente persona capaz de poner remedio a tal desastre.Los párrafos son capaces de acabar de golpe, sin explicación alguna o seguir escribiendo una historia o algo que tome el nombre de historia hasta crear infinidad de páginas con el sentido de toda una vida o carecer de él dando paso a tonterías infinitas llenas de inmadurez que dejan a la vista las carencias de los protagonistas. Aquello llamado "historia" en la que unos creen más que otros, en la que aquellos juzgan sin haberla vivido y en la que tú mismo decides tomar parte de ella o descartarla para el resto de tu vida se convierte en un fin inesperado, fin del cual hubieras deseado escapar para evitar todos los pormenores que empiezan nada más mencionar la palabra fin de tus propias palabras.Nos llamamos tontos por no haber sido lo suficientemente inteligente como para ver a la vista el fin de tantas o tan pocas palabras escritas a saber donde. Nunca seremos capaces por muy corta que sea la historia, por las palabras escritas en lineas y párrafos con o sin sentido olvidar de golpe como las máquinas que tan solo con apretar un botón se programan y vuelven a vivir o desarrollar acciones de 0, los humanos son los capaces de no ver el fin de la "historia" con el final cruel correspondiente a cada palabra escrita por el individuo que la vivió al límite o al más mínimo margen. 
Algunos percibimos de manera tonta el fin,sopesando que podremos intervenir como aquellos grandes escritores que han triunfado en la literatura y llevan a cuestas una gran carrera literaria e intervenir para cambiar una palabra que desate otro desenlace  el final feliz que esperamos al acabar las cosas, triunfando de manera exitosa como aquel que gana un Oscar por una gran película que han visto más de un millón de personas, pero nuestro intelecto y nuestras manera no son capaces de cambiar un simple guión o historia que alguien que la escribe si podría hacer y por ello nos odiamos a tal punto de echar la culpa a la más mísera palabra que pudimos mencionar sin daño de ofender, pero la realidad y la verdad de la cuestión es que todo lo que empieza de la mejor o peor manera posible acaba terminando cruelmente y es todo un milagro que acabe como lo imaginamos, y menos tenemos la capacidad de cambiar el destino, porque aquello que se escribe paso a paso y de manera lenta o al revés fugazmente y de récord no hay persona ni fuerza humana que lo cambie.
Nosotros, si tu y yo, somos la oposición al claro ejemplo que siempre se da, yo la imperfección y tu la inmadurez tardía que ni a balas disparadas empieza su camino hacía la inmadurez. Caso IMPOSIBLE de resolver, y menos de llegar a algo que ni tú ni miles de personas aceptan como algo en mitad, siempre dais el punto de vista hacía lo negro y hacía lo blanco, jamás paráis en la mezcla de color entre ambos, el gris, el llamado punto intermedio que nadie percibe y que muy pocos tienen la sensibilidad para saber que esta ahí y que no se utiliza, llamado solo en situaciones de excusas e irrelevancias. Viviremos al límite pero en ese punto medio,cada uno desplazándose hacia su esquina, para llevar vidas completamente paralelas y para hacer de ese fin de comienzo, de las líneas que jamás se escribieron por alguien cualificados y que jamás un bolígrafo de tinta plasmará en un papel algo sencillo y bonito.

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