La primera vez que la vio se enamoró al instante. Su pelo, una mezcla de castaño y rubio ondeaba al son del viento mientras se acercaba a él.
Unos vaqueros clásicos ajustaban su cintura y su camisa vaquera resaltaba aún más su figura.
El sol brillaba en aquel día de primavera y hacía resaltar aquellas gafas de sol con cristales azul eléctrico y aquellos labios carnosos de color granate; pero su gran sorpresa fue cuando retiró sus gafas de la cara.
No eran unos ojos comunes los suyos. El color miel y marrón hacian la combinación perfecta y el brillo que desprendían era mágico.
Y cuando su voz salió por aquellos labios confirmó aquello que acababa de suceder.
Nunca había sentido esa sensación, en la cuál el tiempo se paró para él, sus esquemás se rompieron y su corazón se aceleró.
La voz de aquella niña en el cuerpo de aquella mujer lo sorprendió aún más. Una voz dulce y tierna envuelta en una personalidad donde destacaba el carácter y la madurez.
20 primaveras, un corazón envuelto en una coraza y una vida llena de decepciones y duras experiencias.
Él estaba dispuesto a eliminar esa coraza y devolverle la ilusión de enamorarse de nuevo.
Lo que él no sabía, es que ella ya se había enamorado.
El tiempo aumentó las ganas y las convirtió en ilusión; creo principios para formar promesas e hizo que el amor llegará a sus vidas.
Pero el tiempo también mata el amor, se lleva las palabras, rompe las promesas, destruye la ilusión y acaba con las ganas.
Un día le dijeron: Si te gusta esa chica, arriesga y ve a por ella.
Él ni si quiera respondió y menos aún arriesgo.
Los mismos caminos que los vieron unirse, fueron testigos de su separación más inminente. Él seguía pensando que era la chica de su vida pero el miedo le impedía desnudar su corazón.
Ella estaba convencida que el amor no era amor, que su miedo era inseguridad y que lo el definía cómo "la chica de su vida" era sólo una aventura más.
Pero en una cosa se equivocó, realmente el amor sí que era amor y ella era la chica de su vida.
La última vez que se vieron sucedió lo mismo que aquel día de primavera, el tiempo se paró y los esquemas volvieron a romperse.
Entonces ella por fin comprendió: - No seré la chica de su vida por su falta de valor.
Aquel día ella se marchó convencida de una cosa: - Él no es para mi.
Ahora, no se han vuelto a ver y cada vez que se encuentra a alguien que la conoce, pregunta por ella.
Sus amigos le contestan: Está más guapa que nunca, sus ojos tiene un brillo especial y su sonrisa rompe límites.
Él agacha la cabeza y se va, pero antes de que puede hacerlo le dicen: Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Él todas las noches se plantea escribirle y cuándo tiene una excusa no duda en hacerlo. Pero lo que él no sabe que eso a ella la da igual.
Ella es feliz sin él, y sabe que lo que un día tuvo jamás volverá.
PD: Si te gusta alguien arriesga. Perderás más si no lo haces, porque quizá cuando decidas hacerlo sea demasiado tarde. Aquel chico o chica puede ser la persona que estabas buscando, el amor de tu vida.
Las oportunidades que la vida te da se deben aprovechar en el instante que llegan, al igual que los trenes se deben coger a tiempo.